¿Cómo afrontar las malas rachas?

Todos hacemos planes. Nos imaginamos cómo van a ser nuestras vidas, planificamos los días, las semanas, los meses…ya sea mentalmente o mediante la realización de tablas, planificamos las cosas, consciente o inconscientemente. Nos hacemos una idea de qué ruta vamos a seguir, de cuánto tiempo vamos a dedicar a aquello que deseamos pero, desafortunadamente, no basta con hacer un plan para que éste se cumpla. Debemos actuar para generar una cadena de actos que nos lleve a la consecución de lo que deseamos. Sin embargo, a veces no es así.

A veces nos dejamos llevar por impulsos, esperando que nuestro plan siga ahí sin demasiadas modificaciones. A veces perdemos el norte y se nos olvidan los motivos, los objetivos, los deseos que pueden cumplirse si seguimos nuestro plan. Sustituimos esos deseos a largo plazo por otros sucedáneos que nos aportan una “felicidad agridulce” pues, cuando se pasa el subidón del momento, nos arrepentimos de habernos desviado, nos frustramos al ver que cada vez nos alejamos más de nuestros objetivos y que cada vez en planning es menos factible.

Ante esta situación, lo más fácil es venirse abajo, agobiarse, pensar que ya nada es posible, pensar que debemos replantearnos nuestros objetivos para adecuarlos a la realidad ante la que nos encontramos ahora; no es así. Cambiar el plan no cambia al sujeto que lo ha de cumplir, lo principal es que cambies tú, que cambies tu mentalidad, que te obligues a hacer las cosas de otra manera y, entonces, sólo entonces, replantéate tu planning inicial.

Llegados a este punto, puede que estés pensando ¿qué quiero decir con esto? ¿a dónde quiero llegar? ¿por qué tanta palabrería?… Me refiero a que si, por ejemplo, teniendo un mes de tiempo, habías planificado estudiar 4 asignaturas (1 por semana). Sin embargo, perdiste una semana de estudio porque hubo un cumpleaños, una fiesta, un día de playa y varios días en los que no pudiste concentrarte. Estando en esa situación, con 3 semanas por delante y habiendo perdido una, de nada te sirve reajustar tu planning si TÚ no has cambiado; primero debes reflexionar, replantearte tus acciones, decidir dejar de ir por la vía fácil, seguir con el planning inicial y, cuando veas que has cambiado, que realizas progresos, desarrollar un nuevo planning y ajustarlo a tus objetivos y a tus capacidades.

De este modo, te propongo una serie de pasos mentales a seguir:

  1. Analiza detenidamente a qué se ha debido esa pérdida de tiempo. 
  2. Piensa individualmente en cada una de las acciones y te darás cuenta de que nada de ello fue por obligación, fuiste tú quién decidió en última instancia hacer una u otra cosa. Así pues, no culpabilices a la gente que te rodea de los errores que has cometido tú. 
  3. Puede que te vengan a la cabeza muchos pensamiento irracionales del tipo “no puedo más”, “esta carrera es demasiado dura”, “tenía que haberme metido a otra cosa”, “¿por qué no hice la otra que me gustaba”, “voy a dejarlo”…Todo eso no sirve de NADA porque el problema de base NO es la carrera, eres tú, es tu forma de gestionar tu tiempo. Cuanto antes entiendas esto, antes podrás empezar a cambiar. 
  4. Visualizate consiguiendo tu objetivo.
  5. Visualiza las consecuencias de no conseguir tu objetivo.
  6. ¿Qué visión te gusta más?
  7. A partir de ahora, cuando estés ante una disyuntiva decisional, piensa en tus acciones como en una escalera: ¡haz sólo aquello con lo que valores que subirás un escalón!

Diagrama decisional

Intenta seguir estos pasos. Sé que es muy difícil (a mi me cuesta una barbaridad) rechazar planes que te encantaría llevar a cabo, dejar de ir a viajes o fiestas, no poder ir a cenar con tu pareja o amigos, tener que soportar los comentarios de “es que no te vemos nunca”…es muy complicado decir que “no” a todo cuando realmente deseas hacerlo. Sin embargo, tienes que tener en mente que la recompensa que te espera por NO DEJAR DE PRIORIZAR TU CARRERA es inmensa pues si haces las cosas bien:

  • Podrás disfrutar de las vacaciones plenamente sin tener que estudiar.
  • Podrás planificarte horas o días de tiempo libre y RESPONSABLE que disfrutarás plenamente pues sabes que lo estás haciendo bien.
  • Podrás sentirte realizado/a como persona al ver que obtienes buenos resultados académicos y que puedes combinarlo con la vida personal.

Todo son beneficios, lo que pasa es que cuesta mucho verlos cuando hemos perdido el norte. A veces tenemos que cambiar de brújula para poder orientarnos, recalcular la ruta y encontrar el camino correcto. 

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2 comentarios en “¿Cómo afrontar las malas rachas?

  1. Anónimo

    Creo que el problema no es invertir más tiempo, si no todo lo contrario, saber aprovecharlo mejor, tal vez el método de estudio no sea el adecuado. Hay que saber compaginar, eliminar planes con amigos de tu vida no creo que sea ninguna solución.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias por comentar!
      Sí, está claro que la clave es aprovechar 100% el tiempo del que dispongas y NO dejar de lado tu vida social. Lo que quiero decir en este post es que a la hora de planificar nuestro tiempo, debemos ser realistas y no priorizar el ocio en detrimento del tiempo de estudio que sabemos que vamos a necesitar. Hay que optar por una planificación hecha desde la responsabilidad e intentar seguirla cuando nos salgan planes de ocio que no habíamos planificado realizar y que, por tanto, no tienen cabida en momentos “apretados” (en periodos muy cercanos a exámenes, etc.) y debemos rechazar.

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